Vuelven

Vuelven los sobresaltos desde el exterior. En Yanquilandia ha habido una serie de explosiones, algunas controladas, que los están poniendo de los nervios, cosa que allí es más malo que en otros lados, ya que todos empiezan a tirar de pipa y hay muertos ‘colaterales’.

En Alemania los ultras ya están en su Parlamento, cómo aquí, y en Berlín están contra doña Anguelita. Para aderezar el asunto, nuestra policía dice que el EI puede usar Libia para atacar “Al Ándalus”. Lo llevamos claro.

Por aquí, el finde ha sido normalito para lo que se estila ahora. A don Pedro se le va a ir hasta el señor Ibarra, al que se le acabó el amor, y él sigue diciendo que  no hasta a la hora de pedir el desayuno. En esto una curiosidad; los ingleses tienen una forma de llamar al acomodaticio y poco dado a la polémica, lo llaman un “yesman”, es decir, el que dice sí a todo. Aquí, por eso de llevar la contraria, tenemos un “no,noman”, o por castellanizarlo, un “hombre no-no”.

Lo que sí he visto ha sido unas declaraciones que suenan a maravillosas. Dicen, «Dejemos de utilizar la educación como arma política», así de primeras, suenan muy lógicas, pero lo que las hace absolutamente increíbles, es su autora; doña Adelaida de la Calle, la que ha hecho de su carrera en Educación una escalera para la política y entrar en la historia. Pero como dijo el señor Jardiel Poncela, “la historia es la mentira encuadernada”.

Lo que sí hemos descubierto en España es la cura para enfermedades terminales; conceder indultos y tercer grado. Primero fue el etarra que se iba a morir al lunes siguiente y ahora vive como un artista en Maurolandia, ahora vemos al tal Julián Muñoz, en la playa, con novia nueva y morenito como nadie. Esto de la cura fulminante lo debíamos registrar.

Como un finde da para mucho, anoche estuve viendo un programa de la 2, “Cachitos de hierro y cromo”. Es un programa de música, ayer sobre los 60/70, rememorativo y emotivo, pero, súbitamente me di cuenta de una cosa sorprendente. Era una época que llaman oscura, muy censurada y censurable, con sólo una cadena de televisión (la 2 so se veía en todas partes) pero… veíamos a una gran cantidad de artistas de todos el mundo, todos actuaban en tu casa gracias a la llamada caja tonta. Así vimos a los Bee Gees, a Rita Pavone, a Manhattan Transfer, etc., etc.   Ahora, con muchicientas cadenas públicas y privadas, no vemos nada de nada. Bueno, sí, hay una excepción, Canal Sur donde pase lo que pase siempre están con la Copla y el arza y olé a nivel sevillita. Todas las demás cadenas, han sustituido esas atracciones por programas de culto como entrevistas,  Ghs o Kitchenshows. Ahora, todos saben que para cocinar hace falta tener hidrogeno líquido, que los tiburones pueden pasar la gripe o que el que no jode con 12 años es un reprimido. De verdad, ¿vamos para adelante?

Tras esta reflexión personal, propia de un lunes, me voy tras saber que del hotel de lujo del Puerto ya salen audiovisuales en los periódicos, lo que significa que ya mismo están allí los albañiles.

Para el final, una noticia que demuestra como progresa la juventud mundial. Viene de un pueblo cercano a Oslo; “Un joven de 20 años se quedó atrapado en un retrete al intentar recuperar un móvil”.¿ Que futuro hay para esta esclarecida civilización?

Hasta mañana.           Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España